René Aselo Valdés Torres

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rene valdes1René Aselo Valdés Torres nació en San Luis, Pinar del Rio, el 13 de marzo de 1946. Escritor sanluiseño que ha dado  muestras de amor y dedicación al desarrollo cultural del municipio. Es miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), la Sociedad Cultural José Martí y secretario de la filial provincial de la Fundación Nicolás Guillén.

Fundador de talleres literarios en San Luis, difusor de la obra Martiana; ha realizado Investigaciones sobre tradiciones culturales, promotor, impulsor y divulgador de las artes plásticas junto a otros artistas de la localidad.

Fue el primer editor de la revista: "Cause", de la UNEAC en Pinar del Rio. Su trabajo en el campo literario incluye libros de poesía, decima, literatura infantil, narraciones y novelas.

Libros Publicados:

Poesía: "A solas con Casandra", "Canta la Tarde", "Pájaro de Sombra, "Árboles del silencio", "donde hiere la luz".

 Cuentos para niños:

“Bajo  el aire y el sol de Buena Vista", 'Los hijos del vendedor de tinajas", "La garza roja", "Inés, mi gato y yo", Novelita infantil:”Los Venados Azules" y "Margarita Cun Cun"

rene valdes3Durante su trayectoria literaria a recibido premios y menciones en los concursos Loynaz, David, lsmaelillo, Edad de Oro, premio Fundación de Santa Clara, Ediciones Capiro, premio de literatura para niños Alcorta, mención de poesía, premio Plural de México, finalista del Concurso Internacional de Cuento  ''La Felguera” España.

Ostenta las distinciones: 28 de Septiembre, Raúl  Gómez García, Sello de Laureado y Diploma Horrar Honra.

Reseña literaria por José Ramiro Acosta Gómez. Asesor de Literatura, Casa de Cultura de San Luis

René Aselo Valdés Torres es uno de los autores sobrevivientes de aquella avalancha de jóvenes escritores que comenzaron a surgir desde finales de la década del 60, en los 70, aún en los 80 y que muchas veces, demasiadas, no encontraron manera (desde el interior y con la centralización del sistema editorial) de ver su obra publicada, debido en la mayoría de los casos, (en los que los textos así lo merecían) a las limitaciones editoriales que existían, aún a pesar de que había mejorado y crecido mucho la capacidad editorial en el país.

Todavía la cantidad de títulos que se trabajaban no daban respuesta a la explosión que las nuevas condiciones sociales, intelectuales, políticas y motivacionales habían producido en el campo de la creación literaria con el triunfo de la Revolución Cubana.

René viene de aquellas condiciones y fue uno de los jóvenes creadores que se iniciaron en los talleres literarios, pero no fue de los que cejaron ante la adversidad, y con perseverancia continuó haciendo su obra, a pesar de todo.

Ya en los años 90 hay una respuesta a este problema y comienzan a ver la luz sus textos, de los cuales se han publicado 14 títulos, en los géneros de narrativa y poesía para niños y poesía para adultos.

A esta altura ha recibido ya múltiples reconocimientos a nivel provincial y premios provinciales y nacionales en diferentes concursos y es uno de los autores más publicados en la provincia. Fue estimulado hace varios años cuando se le dedicó una de las Ferias del Libro en la Pinar del Río y presidió la sección de Literatura de La UNEAC en esta provincia durante algunos años. Sin embargo no ha sido favorecido por las grandes editoriales nacionales.

Quiero hacer patente el criterio de que sus libros son leídos y que se agotan en las librerías. Además, su poemario A solas con Casandra es un conjunto de altísima belleza poética con originalidad y logros estéticos incuestionables que afronta la intertextualidad para aportar juicios, búsquedas, aspiraciones y todo sin dejar de asumir los riesgos de la incomprensión, riesgos que las más de las veces hacen útil la palabra del poeta, aportando nuevos ideales que muchas veces van más allá de la palabra en busca de la paz y de la vida.

Tampoco ha visto la luz en grandes tiradas de las editoriales nacionales Bajo el aire y el sol de Buenavista, de 1998, que “nos presenta el encuentro de un niño con la familia y la cultura de sus padres emigrantes quienes vuelven de visita a su lugar de origen” como se recoge en el tercer tomo de la Historia de la Literatura Cubana del Instituto de Literatura y Lingüística, dedicado a la obra y a los creadores de 1959 a 1988 donde se trata de forma especial la literatura de los años 90 del Siglo XX, por la importancia que se concede a ese período en el cual el tema tratado por René era una necesidad en las letras cubanas para niños y jóvenes y cuyas dificultades fueron abordadas y vencidas con maestría por el escritor.

El autor se muestra dueño de sus ideas y domador de sus palabras a las cuales guía de manera atinada por todos los senderos sorteando lodazales y abismos, para presentarnos, su valoración y su verdad, que como pensador y hombre comprometido con su tiempo y sus circunstancias vitales nos ofrece convincentemente.

rene valdes2El nombre de este autor sanluiseño ha sido recogido en la Historia de la Literatura Cubana, como habíamos dicho con anterioridad, junto al de unos pocos pinareños de diferentes épocas, encabezados por el gran Cirilo Villaverde y donde no faltan Nersis Felipe, Nelson Simón, ni Alberto Peraza Ceballos y quizás dos o tres más de los que no han hecho su obra en el territorio.

Sin demérito de los textos antes mencionados, y hablando de poesía para adultos, el libro de René Valdés más interesante para mi es Aventar la ceniza por la forma en que asume un largo poema en prosa (o extensa prosa poética) y el manejo de la lengua para expresar una ausencia, un desgarramiento por la ausencia, una irreverencia ante el destino por el desgarramiento y por la ausencia, sin que falte el tono erótico, a veces sentencioso y hasta filosófico quizás, inherente a lo esencial del discurso poético asumido a plenitud y con desenfado.

Este autor es persona nacida (y autoconstruida) para hacer, porque está, lo ha demostrado, preparado para el sufrimiento, lo que no quiere decir que sienta menos la presencia del dolor ante la pérdida, la dureza del camino o la dificultad perseverante; nada de eso, simplemente porque su capacidad de hacer tinta el dolor y llegar, él lo sabe, al sentir de los demás, le despeja el camino y lo ayuda a andar con esas cargas, que se dicen transitorias, pero que se renuevan en cada recodo y que son a la larga un testimonio que podría, mas no logra, llevar al poeta a un existencialismo a ultranza. Allí no llega René porque él también se renueva en vida y en fuerza, hechos marcados en su obra.

Esa idea nos muestra al poeta de su tierra y para su tierra aunque se muera muy lejos, al poeta del paisaje de San Luis, de los dolores y las muertes pasajeras, cada una con su correspondiente resurrección. Es el poeta de la palabra necesaria ante los avatares. No es el que dijo y se fue, es el que está y dice, con dolor, pero dice, y a veces hace roncha y da orgullo, y tiene memoria que es el dolor de cabeza de los problemas ante el poeta. Por ello es el poeta de la memoria de San Luis.

Traeré a análisis unos textos que no son de ninguno de los libros mencionados, sino de Pájaros de sombra.

Si fuera agua: Ilusión poética comenzada con una exclamación: ¡Qué bien si fuera agua! Para mezclarse con la cotidianidad y estar en todo, las piedras, los peces y tener una de las características más sorprendentes del agua, su transparencia, su capacidad para reflejar colores a través suyo y la fuerza que puede desplegar, vista y oída en su “ruido sordo”.

El poeta quiere mirarse hacia dentro como el agua, escuchar su “propio sonido”. Reacción de protesta ante las situaciones adversas a su alrededor donde en carrera inconcebible el propio mundo se “devora” las entrañas que son razón de vida.

Tejidos antiguos: Es la rebelión contra todos los encierros, aunque parezcan bellas las jaulas, rebelión contra la tranquilidad aparente “bajo los altos techos de las casas” donde, sin embargo “el corazón iba tejiendo el alma”. Son versos que acusan a los que no asumen su responsabilidad, o a los que tratan de desviar la culpa, o los ojos de la culpa ante la visión del crimen.

Reconoce en aquellos tejidos la historia contada con formas y colores. Aprecia la pureza en lucha y vencedora de los tiempos y de las maquinaciones.

Emana el dolor en la “soledad de los amantes” de otros tiempos o de estos, y encuentra también en esos tejidos cómo los artistas han logrado escapar de sus circunstancias vitales por medio de la libertad de pensamiento que es “inmensa”.

En cuanto a la forma, en ambos textos, como en todo el libro, René Asume el verso libre para darnos su propio discurso partiendo de una visión personal característica, con recursos expresivos cargados de símbolos como agua, piedras, peces, vidrios, y otros que son elementos conducentes a enmarcar un ideal expresado, a pesar de todo, con sobriedad y música muy personal.

Cuando aparecen los adjetivos, son imprescindibles, por lo que adquieren relevancia excepcional, pero casi sin ellos logra descripciones y giros muy eficientes para aproximarse al lector. Son versos limpios, fuertes, sugerencias más que decires.

Sus finales son cerrados, no dan pie para continuar nada, sino para ahondar en todo como esa contundente expresión: “Encuentro en ellos la inmensa libertad del pensamiento” que envía de regreso al primer verso para volver a leer el texto, no solo como descubrimiento, sino como resultado de una búsqueda que es casi una sentencia.